La instalación para la cría eficaz de Killis es de una importancia muy variable; la práctica para el que se quiera meter A FONDO aconseja disponer de 20 a 30 acuarios, aunque evidentemente este número depende del sitio y mucho más importante, del tiempo disponible. Si no administramos bien el tiempo, tendremos problemas con nuestros familiares o trabajo.
Para los acuariófilos que empiecen con los Killis se recomienda que empiecen con 2 ó 3 acuarios y, si surge la pasión, se empezará a pensar en dedicar más sitio o incluso una habitación entera denominada por los anglosajones como "FISH-ROOM", y aquí como el "cuarto de los peces".
Para un nivel medio, se debe conseguir una estantería resistente al agua y al peso, equipada con bandejas repartidas para acuarios de tres tallas; 5 litros, 10 litros, y 20 litros. Esto es para evitar una igualdad demasiado grande, y se permita la cómoda manipulación de limpieza, alimentación, colecta de huevos, etc. El espacio libre a prever encima del acuario para el acceso manual y la situación de tubos fluorescentes, calentadores, etc, será de un mínimo de 12-15cm. debiendo estar la iluminación integrada en el mueble y no reposando sobre los acuarios, pues se dificultaría el manejo.
Fp. sjoestedti, los Aphanius, ciertos Nothos, los Epiplatys, Call. monroviae, algunas grandes Megalebias, necesitan mayor espacio. La población de un acuario cualquiera que sea la talla de los peces debemos disponer de un mínimo de un litro de agua para pequeñas especies y de 4 para las grandes. Una buena referencia es un litro por cada centímetro que dé la longitud mas la anchura mas la altura de los peces que queramos situar en el acuario. Así para un trío de A. australe: 6 + 1 + 0,5 X 3 = 22,5 litros. Y si tenemos un trío de Fp. sjoestedti: 12 + 2,5 + 2,5 X 3 = 51 litros aproximadamente. Esto es por supuesto orientativo. Norma exacta es evidente que no hay, ya que en la naturaleza los territorios son mayores.
De forma general los Killis deberemos mantenerlos en acuarios específicos. Hay que trabajar con seguridad conservando un número de individuos suficientes, siendo aconsejable el dedicar al menos dos acuarios por especie. Por otra parte, es muy agradable el poseer uno o dos acuarios de tipo Holandés en el cual se introducirán bonitas especies de Killis. Cuando se mezclan las especies es importante no introducir dos hembras de la misma especie de poblaciones o morfos diferentes, ya que hibridarán siendo inútiles para su intercambio y al final no sabremos lo que tenemos. En este acuario comunitario, son espectaculares los dedicados a los "Lampeyes" decorados al estilo Holandés. Un acuario Holandés de 200 l. con grupos de Lamprichthys tanganicanus y distintas especies de Procatopus es un espectáculo digno de ser situado en el mejor lugar del salón de nuestro hogar y sustituye con ventaja al 95% de los programas de televisión.
El mejor material para realizar el acuario es el vidrio. En numerosos boletines de Killis, se han dedicado artículos detallados sobre la construcción de acuarios en sus distintos pasos, así como la fabricación de diversos componentes. La altura de los acuarios para Killis variará entre 15 y 25 cm. pero la longitud y la anchura, deberán de ser más grandes que la altura de forma que aumente la superficie libre, esto mejorará la oxigenación del agua, aumentando el funcionamiento biológico de los filtros, y evitará excesivo calentamiento del agua en verano. Sin embargo hará que se enfríen más en invierno. Pero muchos de los Killis son excelentes saltadores, por lo que debemos procurar de todas las maneras no dejarles ni la más mínima abertura. Las aberturas imprescindibles, serán tapados con perlón o con malla fina de plástico. Los grandes acuarios que llevan tirantas de vidrio en el centro son desaconsejables, al ser complicada su manipulación. Una regla de oro de la Killifilia es: "Cuanto más fácil y cómodo sea, mejor".
Otro de los tipos de acuarios utilizados frecuentemente son las pequeñas cubetas de plástico de 2, 6 y hasta 20 l. que prestarán grandes servicios como acuarios temporales de alevinaje, cuarentena, separación, recepción, etc. Son baratos y de disponibilidad rápida.
La instalación de pequeñas piscinas o cubetas grandes al exterior, es algo muy gratificante y útil. El tener los peces en semilibertad, éstos se mostrarán especialmente resistentes, y podremos sacar conclusiones para mejorar los acuarios de interior. Conviene preparar estas piscinas en invierno, llenando el suelo de una capa de sustrato de jardinería. Soltamos algunas plantas. Dejamos flotando una pequeña plancha de corcho para producir zonas de sombra. Dejaremos que durante el invierno e inicio de la primavera se vaya haciendo el ecosistema, criándose alimento vivo natural. A mediados de primavera, cuando ya las temperaturas sean suaves, es cuando introduciremos los peces, preferentemente muy jóvenes, ya que son más adaptables. Luego conviene dejarlo a su aire. No alimentaremos, así el sistema mantendrá los peces de lo que es capaz. Para ver los peces, los sacaremos con un salabre. Tras el otoño, o en el verano siguiente podremos recoger sustrato en el caso de los anuales para incubarlo o eclosionarlo aparte. En el caso de los de desarrollo directo, dejaremos hacer a la naturaleza. Se adaptan muy bien a estos sistemas los Killis autóctonos.
Igualmente hay ciertos materiales de uso en acuariofilia que comentamos por su contínuo uso en el mantenimiento de los Killis.
Bidones: Conviene tener algunos para reposar agua a declorar, o para ir echando el agua que sifonemos. Si cortamos la parte superior, conservando el asa, tendremos una cubeta donde podremos mantener peces, apoyar un salabre en donde recoger la turba que sifonemos de tal forma que el agua caiga en el bidón. Al conservar el asa, nos facilitamos el transporte al desagüe.
Salabres: Serán útiles varios tamaños y de varias longitudes de asa. Además de para capturar los Killis, sirven para tamizar la turba, capturar y limpiar alimento vivo, para limpiar alimento congelado, etc. Cada cierto tiempo conviene desinfectarlos con una mezcla 1:100 de lejía y agua. Recomendable a diario.
Sifones: Son tubos flexibles con un tubo rígido en uno de sus extremos. Los finos hechos con tubo macarrón servirán para sifonar nauplios de Artemia salina, así como para extraer los alevines recién nacidos en los recipientes de eclosión. Los medianos, de 1 cm. de grosor para sifonar detritos en acuarios pequeños. Los gruesos de más de 2 cm. de grosor los usaremos para sifonar en acuarios grandes y para extraer rápidamente el agua en los cambios de agua en acuarios medianos y grandes.
Compresores: Con su zumbido son la gran tortura de las instalaciones para Killis. Conviene probar varios modelos de gran caudal y que os juren que no hacen ruido (todos lo hacen), y se comprometan a cambiarlo si no es de vuestra satisfacción. La vibración que producen transmitida por las vigas, es más molesto que su ruido en sí. Conviene no colgarlos de la pared con escarpias. Y sí separarlos del suelo con planchas de gomaespuma de al menos cuatro centímetros de grosor. Conviene limpiar sus válvulas cada 3 ó 6 meses para recuperar el rendimiento. Conviene también poseer membranas y válvulas de repuesto para repararlos lo antes posible. Si bien los peces pueden aguantar sin aire, los filtros son más sensibles y las bacterias empiezan a morir pronto. Pero lo que más sufre muriendo en cinco minutos son los cultivos de nauplios de Artemia salina. Conviene limpiar igualmente las esponjillas filtrantes de aire. En unos meses suelen estar totalmente colmatadas y negras como el carbón.